Nana

Nana

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

En el patio, bajo la gran marquesina, una alfombra cubría las gradas del pórtico, y desde el vestíbulo se aspiraba un olor a violetas en medio del aire tibio encerrado entre espesos cortinajes. Un vitral, con cristales amarillos y rosas, de una palidez de un rubio de carne, iluminaba la amplia escalera. Al pie, un negro de madera esculpida presentaba una bandeja de plata, llena de tarjetas de visita; cuatro mujeres de mármol blanco, los senos desnudos, levantaban lámparas, y los bronces y los biombos chinos llenos de flores, los divanes recubiertos de antiguos tapices persas, y los sillones con viejas tapicerías amueblaban el vestíbulo, adornaban los descansillos y formaban en el primer piso como una antesala en donde siempre se veían abrigos y sombreros de hombres. Las telas ahogaban los ruidos y el recogimiento era total.

Se hubiese creído entrar en una capilla inundada de un estremecimiento devoto y en la que el silencio, tras las puertas cerradas, guardaba un misterio.






👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker