Nana
Nana —Demasiado largo de lomo ese «Lusignan», pero bien preparado… ¿Sabe que ese «Valerio II» no vale un ochavo? Es nervioso, galopa con la cabeza alta, y eso es mala señal. Miren, Bume monta a «Spirit»… Les digo que no tiene espaldilla, y una buena espaldilla lo es todo… No, decididamente, «Spirit» es muy tranquilo… Oiga, yo he visto a «Nana» después de la Grande Poule des Produits, y estaba temblorosa, con el pelo muerto y un resuello muy fuerte. Veinte luises a que no se clasifica… Basta ya, nos fastidia con su Frangipane. Ya no es el momento; ahí salen.
Era Héctor, que casi lloraba debatiéndose por encontrar un bookmaker. Hubo que hacerle entrar en razón.
Todos los cuellos se alargaban, pero la primera salida no fue buena; el starter, que se le veía allá lejos como un delgado tronco negro, no había bajado su bandera roja. Los caballos volvieron después de un corto galope. Aún hubo dos salidas más en falso. Por fin el starter reunió a los caballos y los lanzó con una destreza que arrancó gritos. «¡Soberbio!» «No, ha sido la casualidad…» «No importa, ya está.»