Nana

Nana

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

En los pasillos se empujaba a las acomodadoras, que perdían la cabeza entre los montones de prendas caídas. Fauchery y Héctor se habían apresurado para asistir a la salida. A lo largo del vestíbulo los hombres hacían calle, mientras que por la doble escalera descendían dos interminables colas, regulares y compactas. Steiner, arrastrado por Mignon, había salido de los primeros. El conde de Vandeuvres salió con Blanche de Sivry de su brazo. Por un momento Gagá y su hija parecieron confundidas, pero Labordette se apresuró a buscarles un carruaje, del cual cerró galantemente la puerta cuando ellas subieron. Nadie vio pasar a Daguenet. Como el colegial escapado, con sus mejillas ardiendo, había decidido esperar ante la puerta de los artistas, y corrió hacia el pasaje de los Panoramas, en donde encontró la verja cerrada. Satin, de pie en la acera, le acosó, pero él, desesperado, la rechazó brutalmente y luego desapareció entre la multitud, con lágrimas de deseo y de impotencia en los ojos. Los espectadores encendían sus cigarros y se alejaban tarareando: Cuando Venus ronda de noche… Satin había subido a colocarse ante el café Varietés, donde Auguste le dejaba comer el azúcar que quedaba de las consumiciones. Un hombre gordinflón, que salía muy animado, se la llevó hacia las sombras del bulevar.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker