Nana

Nana

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Él se había levantado y paseaba por la habitación. Entonces ella le preguntó:

—¿Qué piensas hacer?

—Abofetear a ese canalla.

Ella hizo una mueca de desaprobación.

—Eso no es conveniente… ¿Y tu mujer?

—La denunciaré, tengo una prueba.

—Menos aconsejable todavía, querido. Es una necedad. Nunca te dejaré que hagas eso.

Y pausadamente, con voz débil, le demostró el escándalo inútil de un duelo y un proceso. Durante ocho días sería la comidilla de los periódicos; era toda su existencia lo que se jugaba: su tranquilidad, su encumbrada posición en la corte, el honor de su nombre, ¿y por qué? Para que se riesen de él.

—¡Qué me importa! —exclamó—. ¡Me habré vengado!

—Gatito mío —dijo ella—, cuando no se venga uno inmediatamente de esas vilezas, ya no se venga nunca.

Él se detuvo, balbuciendo. No era un cobarde, pero comprendía que Nana tenía razón. Otro malestar crecía dentro de él y le invadía; era algo ruin y vergonzoso que minaba la razón de su cólera. Además, Nana le llegó con un nuevo golpe, dispuesta a decirlo todo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker