Yo acuso. La verdad en marcha
Yo acuso. La verdad en marcha […] No obstante, hay que olvidar, señora, sobre todo hay que despreciar. Resulta de gran ayuda, en la vida, mostrar desdén hacia villanías y ultrajes. A mí siempre me fue muy útil. Hace ya cuarenta años que trabajo, que resisto gracias al desprecio que siento por las injurias que me han valido cada una de mis obras. Y desde hace dos años, desde que estamos combatiendo por la verdad y la justicia, la ola innoble ha crecido tanto a nuestro alrededor que hemos salido blindados para siempre, invulnerables a las heridas. Por lo que a mí se refiere, borré de mi vida muchas páginas inmundas, a muchos hombres cubiertos de barro. Ya no existen, ignoro sus nombres cuando caen ante mis ojos, evito hasta las reseñas que se publican de sus escritos. Por higiene, simplemente. Ignoro si siguen ahí; mi desprecio les ha expulsado de mi mente en la espera de que vayan a parar a la cloaca. […]