Yo acuso. La verdad en marcha
Yo acuso. La verdad en marcha Esta carta apareció en L’Aurore el 29 de mayo de 1900.
Ocho meses más habÃan pasado entre este y el artÃculo que le precede. La Exposición Universal habÃa abierto sus puertas el 15 de abril de 1900; nos hallábamos, pues, en plena tregua. Mi proceso de Versalles se veÃa aplazado de sesión en sesión. Cada tres meses me citaban para que no caducara lo prescrito; y, al dÃa siguiente, recibÃa otro papel en el que me avisaban de que no hacÃa falta que me molestase. Igual sucedÃa con mi pleito contra los tres expertos, los caballeros Belhomme, Varinard y Couard, retrasado de mes en mes, indefinidamente. Fueron precisos quince meses, tras el indulto de Alfred Dreyfus, para que madurara el monstruo, la ley de amnistÃa, la ley infame.
Señores senadores,
el dÃa en que, con harto sentimiento, votaron la llamada ley de revocación cometieron ustedes un primer error. […]
Hoy, se les pide que cometan un segundo error, el último, el más torpe y peligroso. Ya no se trata tan sólo de una ley de revocación, sino de una ley de estrangulamiento. […]