Yo acuso. La verdad en marcha
Yo acuso. La verdad en marcha Buena idea, ¿no? Todos estamos de acuerdo en que el mal, cuando sube de las ocultas profundidades del cuerpo social y sale a plena luz del día, es espantoso. Sólo discrepamos acerca de cómo debe curarse. Ustedes, hombres que llevan el timón, ustedes entierran, dan la impresión de creer que lo que no se ve, ya no existe; en cambio, nosotros, simples ciudadanos, querríamos limpiar enseguida, quemar los elementos podridos, acabar de una vez con los fermentos de destrucción para que todo el cuerpo recobre la salud y la fuerza.
Y el mañana dirá quién tenía razón.
La historia es muy sencilla, señores senadores, pero no está de más resumirla aquí.