Erasmo de Rotterdam
Erasmo de Rotterdam Pero la tragedia personal de Erasmo consiste en que precisamente él, el más antifanático de todos los hombres, y precisamente en el momento en que la idea de lo supernacional resplandecía por primera vez victoriosa en Europa, fue arrebatado en medio de una de las más salvajes explosiones de pasión colectiva, nacional y religiosa que conoce la historia. Por lo general aquellos acontecimientos a los que atribuímos una significación histórica no llegan en modo alguno hasta la viviente conciencia del pueblo. Aun las mayores olas de la guerra no alcanzaban, en siglos anteriores, si no a poblaciones aisladas, a aisladas provincias, y en general el hombre espiritual podía lograr mantenerse aparte de la agitación en caso de contiendas sociales o religiosas, y contemplar desde lo alto, con corazón imparcial, las pasiones de los políticos —Goethe es el mejor ejemplo de ello, el cual, imperturbable, prosiguió creando su obra íntima en medio del tumulto de las guerras napoleónicas—. Pero a veces, en muy rara ocasión en el decurso de los siglos, se originan tensiones contrapuestas de tal fuerza de impulsión, que todo el mundo queda desgarrado en dos pedazos, lo mismo que una tela, y este desgarrón gigantesco se extiende a través de todo el país, de toda ciudad, de toda casa, de toda familia, de todo corazón. Por todas partes, entonces, con su presión monstruosa, se apodera del individuo la fuerza inmensa de las masas, y éste no puede defenderse, no puede salvarse de la locura colectiva; un oleaje tan furioso no permite que haya ninguna firme posición, ninguna posición aparte. Estas totales divisiones del mundo pueden hacer explosión por el choque de problemas sociales, religiosos o de cualquier otra índole teórica y espiritual, pues en el fondo es siempre indiferente para el fanatismo la materia con que se inflama; sólo quiere arder y dar llamas, descargar su fuerza de odio acumulado; y precisamente en tales apocalípticas horas universales es cuando con mayor frecuencia irrumpe en el delirio de las masas el demonio de la guerra, rompe las cadenas de la razón y se precipita sobre el mundo, libre y lleno de gozo.