Erasmo de Rotterdam
Erasmo de Rotterdam Pero no es la bendita aurora lo que amanece sobre la tierra tenebrosa: es el incendio que destruirá su mundo idealista; al igual de los germanos en la Roma clásica, así irrumpe Lutero, el fanático hombre de acción, con la irresistible fuerza de choque de un movimiento popular nacional, en su mundo de ensueños supernacionales e idealistas, y antes aún de que el humanismo haya comenzado verdaderamente su obra de unificación universal rompe la Reforma, con los golpes de su martillo de hierro, la última unidad espiritual de Europa, la Ecclesia universalis.