Maria Estuardo
Maria Estuardo Una vez más, todo parece dispuesto del modo más feliz. Pero la polÃtica es en todas las épocas la ciencia del contrasentido. Le repugnan las soluciones sencillas, naturales, razonables; las dificultades son su mayor placer, la disputa su elemento. Pronto el partido católico pone en marcha ocultas maquinaciones acerca de si la niña —que aún no sabe más que balbucear y reÃr— no deberÃa ser adjudicada al hijo del rey francés en vez de al del inglés, y cuando Enrique VIII muere la inclinación a observar el tratado es ya muy escasa. Pero ahora el regente de Inglaterra, Somerset, exige en nombre del rey menor Eduardo la entrega a Londres de la novia niña, y como Escocia opone resistencia hace enviar un ejército para que los lores escuchen el único lenguaje que entienden: la violencia. El 10 de septiembre de 1547, en la batalla —o más bien matanza— de Pinkie Cleugh, el poder escocés es aplastado, más de diez mil muertos cubren el campo. MarÃa Estuardo aún no ha cumplido cinco años, y ya se han derramado rÃos de sangre a causa suya.