Maria Estuardo
Maria Estuardo El nacimiento del niño significa, por asà decirlo, el final del primer acto en la tragedia de MarÃa Estuardo. De pronto la situación se ha vuelto dramática y tiembla de interiores indecisiones y tensiones. Ahora aparecen nuevos personajes y caracteres, el escenario cambia, la tragedia se transforma de polÃtica en personal. Hasta ahora MarÃa Estuardo habÃa luchado contra los rebeldes dentro de su paÃs, contra la hostilidad de más allá de las fronteras, ahora cae sobre ella un nuevo poder, más fuerte que todos sus lores y barones: sus propios sentidos entran en agitación, la mujer que hay en MarÃa Estuardo entra en guerra contra la reina. La voluntad de poder pierde por vez primera la prevalencia contra la voluntad de la sangre. Con pasión y frivolidad, la mujer que despierta destruye lo que la monarca habÃa conservado pasablemente hasta el momento con su circunspección: como a un abismo, se arroja derrochándose a sà misma a un éxtasis de pasión como pocos en la Historia Universal, olvidándolo todo, arrastrándolo todo consigo, honor, ley y moral, su corona, su paÃs… otra alma trágica, apenas visible, ni en la trabajadora y valiente princesa ni en la viuda real que espera y pierde sin mover un dedo. En un solo año, MarÃa Estuardo eleva su vida a dimensiones mil veces más dramáticas; en este único año destroza su vida.