Maria Estuardo
Maria Estuardo Al principio esta idea no implica ni el sueño de un acto de violencia: lo que le ocurre a María Estuardo no es nada especial. Como otras mil mujeres, se siente, tras un breve matrimonio, defraudada de forma demasiado dolorosa como para que el abrazo y la proximidad de ese hombre que se le ha vuelto ajeno puedan seguir siendo soportables. En un caso así, la separación es la solución natural y lógica, y de hecho María la discute con Moray y Maitland. Pero el peligroso cotilleo acerca de sus supuestas relaciones con Rizzio se opone a una separación tan poco tiempo después del nacimiento del niño: enseguida llamarían bastardo a su hijo. Para que se mantenga inmaculado el nombre de Jacobo VI, que sólo puede aspirar al trono como retoño de un matrimonio completamente inatacable, la reina —espantosa tortura— tiene que olvidarse de esta solución, la más natural.