Maria Estuardo

Maria Estuardo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El carro avanza con lentitud, acompañado de jinetes, por el frío camino invernal; aparentemente reconciliada después de meses de incansable disputa, la pareja real regresa a Edimburgo. A Edimburgo… pero ¿dónde? ¡Naturalmente, a Holyrood Castle, se podría pensar, a la residencia real, al confortable y principesco palacio! Pero no, Bothwell, el todopoderoso, lo ha dispuesto de otra manera. El rey no debe vivir en su propia casa, en Holyrood, supuestamente porque el peligro de contagio aún no ha pasado. ¿Mejor en Stirling o Edimburgh Castle, la orgullosa e inexpugnable fortaleza, o en todo caso como huésped de otra casa principesca, por ejemplo el palacio episcopal? ¡Otra vez no! De manera en extremo sospechosa, se elige una casa completamente insignificante, apartada, en la que hasta ahora nadie ha pensado, una casa nada principesca, una casa en una zona de mala reputación, fuera de los muros de la ciudad, en medio de huertos y praderas, medio derruida y sin habitar desde hace años, una casa difícil de vigilar y de proteger… extraña y muy significativa elección. Involuntariamente, uno se pregunta quién puede haber elegido para el rey justo esta casa sospechosamente apartada en Kirk o’Field, a la que sólo lleva el Thieves Row, una senda de bandoleros nocturnos. Y, vaya por dónde, ha sido Bothwell, que ahora es «all in all». Una y otra vez se encuentra el mismo hilo rojo dentro del laberinto. Una y otra vez, en todas las cartas, documentos y testimonios, el rastro de sangre termina exclusivamente en esta sola y única persona.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker