Maria Estuardo
Maria Estuardo Involuntariamente —es como una tensión interior—, es preciso pensar una y otra vez en Shakespeare conforme la tragedia de Bothwell avanza hacia su punto culminante. Es imposible ignorar ya la similitud externa de la situación con la de la tragedia de Hamlet. Aquà como allá un rey pérfidamente eliminado por el amante de su esposa, aquà como allá una prisa indecente por parte de la viuda para correr hacia el altar con el asesino de su esposo, aquà como allá la fuerza persistente de un crimen que cuesta más trabajo ocultar y negar de lo que antes se necesitó para llevarlo a cabo. Ya esta similitud es sorprendente. Pero aún lo es más, y aún domina más el sentimiento, la asombrosa analogÃa de algunas escenas de la tragedia escocesa de Shakespeare con la histórica. El Macbeth de Shakespeare ha sido creado consciente o inconscientemente a partir de la atmósfera del drama de MarÃa Estuardo; lo que en la literatura sucede en el castillo de Dunsinan habÃa ocurrido antes en el de Holyrood. Aquà como allá, una vez cometido el crimen, la misma soledad, la misma sombra que pesa en el alma, las mismas espantosas fiestas en las que nadie se atreve a alegrarse y en las que los unos rehúyen a los otros porque los negros cuervos de la desgracia vuelan graznando en torno a la casa. A veces, casi no se puede distinguir si es MarÃa Estuardo la que vaga por las noches por sus aposentos, insomne, perturbada, mortalmente atormentada por su conciencia, o es lady Macbeth, que quiere quitarse la invisible sangre de las manos. Si es Bothwell o es Macbeth el que se vuelve cada vez más decidido, cada vez más duro, una vez cometido el acto, el que desafÃa cada vez más osado, cada vez más audaz la enemistad de todo el paÃs, y sin embargo sabe que todo valor es inútil y los fantasmas siempre son más fuertes que el hombre vivo. Aquà y allá la pasión de una mujer como fuerza motora y el hombre como autor, y terriblemente similar sobre todo la atmósfera, la presión que pesa sobre las almas confundidas y atormentadas, hombre y mujer encadenados por el mismo crimen, arrastrándose el uno al otro al mismo abismo escalofriante. Nunca en la Historia Universal y nunca en la Literatura Universal se ha representado de manera tan grandiosa la psicologÃa de un crimen y la misteriosa fuerza del asesinado sobre un criminal como en estas dos tragedias escocesas, de las que la una es inventada y la otra vivida.