Memorias de un europeo El mundo de ayer
Memorias de un europeo El mundo de ayer Tal vez convendría insertar aquí una breve digresión. Nuestra época vive demasiado intensamente y demasiado deprisa como para guardar buena memoria de las cosas y no sé si el nombre de Emile Verhaeren significa todavía algo hoy en día. Verhaeren fue el primer poeta francés que intentó dar a Europa lo que Walt Whitman dio a América: una declaración de fe en la época, en el futuro. Había empezado a amar el mundo moderno y quería conquistarlo para la poesía. Mientras que para los demás la máquina era el mal, las ciudades la fealdad y el presente la antipoesía, él se entusiasmaba con cada nuevo invento, con cada conquista técnica; y se entusiasmaba con su propio entusiasmo y lo hacía deliberadamente para sentirse más fuerte en esa pasión suya. Los poemitas iniciales se convirtieron en un torrente de grandes himnos. Admirez-vous les uns les autres era su consigna para los pueblos de Europa. Todo el optimismo de nuestra generación, un optimismo incomprensible desde hace tiempo en la época actual, la época de la recaída más horrible, halló en él su primera expresión poética, y algunas de sus mejores poesías durante mucho tiempo darán testimonio de la Europa y la humanidad que soñábamos entonces.