Memorias de un europeo El mundo de ayer
Memorias de un europeo El mundo de ayer Alterado como estaba por la equivocación, me llevó consigo a la comisaría de policía más cercana. La policía en seguida se puso a indagar en el hotelito de la Rue des Petits Champs y comprobó que la maleta efectivamente estaba allí, pero el ladrón no; tal vez había salido a tomar un café en un bar del barrio. Dos detectives se apostaron en la portería del hotel para esperar al bribón; cuando, al cabo de media hora, éste regresó cándidamente, lo detuvieron en el acto.