Memorias de un europeo El mundo de ayer

Memorias de un europeo El mundo de ayer

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Tanto como en aquella primera entrevista, en todas las demás que la siguieron quedé admirado de la seguridad y la objetividad con que el viejo maestro se encaraba en su obra consigo mismo. En una ocasión estuvimos los dos solos en la sala de los festivales de Salzburgo, donde ensayaban a puerta cerrada su Elena egipciana.

No había nadie más en la sala, completamente a oscuras. Él escuchaba. De repente me di cuenta de que tamborileaba con los dedos sobre el respaldo de la butaca, suave pero impacientemente.

Luego me dijo al oído:

―¡Malo! ¡Muy malo! En este pasaje no se me ocurría nada.

Y al cabo de un rato insistió:

―¡Ojalá pudiera suprimirlo. ¡Dios mío, Dios mío, es vacío y demasiado largo! ¡Demasiado largo!

Y después de otro rato:

―¿Lo ve? Esto está bien.

Criticaba su obra con tanta objetividad e imparcialidad como si oyera aquella música por primera vez y hubiera sido escrita por un compositor completamente desconocido, y ese asombroso sentido de la propia medida no le abandonó jamás. Siempre sabía exactamente quién era y de qué era capaz. Le interesaba muy poco si los demás valían o no ni tampoco qué valor tenía él para los demás. Su única satisfacción era el trabajo en sí.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker