Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad Entonces Napoleón prepara el segundo golpe. Contra Wellington. No puede tomar aliento, ni soltarlo, pues cada día que pasa supone el fortalecimiento del adversario. Y el país a sus espaldas, el pueblo francés, desangrado e inquieto, necesita embriagarse con el aguardiente de fuego de los boletines de la victoria. El 17 avanza ya con todo su ejército hasta las cumbres de Quatre-Bras, donde se ha atrincherado Wellington, el frío adversario de los nervios de acero. Nunca las disposiciones de Napoleón fueron tan prudentes, ni sus órdenes militares tan claras, como en estos días. No sólo considera la ofensiva, sino también los peligros, como que el ejército de Blücher, vencido, aunque no aniquilado, podría unirse al de Wellington. Para impedirlo, separa una parte de sus tropas para que, paso a paso, persiga al prusiano y evite que se una a los ingleses.