Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad Y ese tornado inaudito en pos del oro se vuelve cada vez más violento. La noticia ha trascendido al mundo entero. Sólo de Nueva York parten cien barcos. Desde Alemania, desde Inglaterra, desde Francia, desde España, cada año, entre 1848 y 1851, se acercan hasta aquà hordas enormes de aventureros. Algunos llegan costeando el cabo de Hornos, aunque para los más impacientes resulta demasiado largo, de modo que escogen la vÃa más peligrosa, a través del istmo de Panamá. En poco tiempo y a toda prisa, y sólo para que los impacientes se ahorren entre tres y cuatro semanas y puedan alcanzar antes el oro, una compañÃa construye en el istmo un ferrocarril en el que miles de trabajadores perecen por culpa de las fiebres. A través del continente, avanzan caravanas inmensas, hombres de todas las razas y lenguas, y todos excavan las propiedades de Johann August Suter como si fueran las suyas. Sobre la tierra de San Francisco, que según un documento sellado por el gobierno le pertenece a él, una ciudad crece a una velocidad de ensueño. Los extranjeros se compran y venden unos a otros las tierras de Suter. Y el nombre de Nueva Helvecia, su reino, desaparece barrido por una expresión mágica: El Dorado, California.