Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad Y ahora de pronto entra en escena Johann August Suter con sus reivindicaciones. Toda la tierra, reclama, sobre la que se ha edificado la ciudad de San Francisco, le pertenece a él por derecho. El Estado está obligado a reparar las pérdidas que a consecuencia del robo ha sufrido en su propiedad. De todo el oro extraído en sus tierras, él reivindica su parte. Se inicia un proceso de dimensiones hasta ahora desconocidas por la humanidad. Johann August Suter demanda a diecisiete mil doscientos veintiún granjeros, que se han establecido en sus plantaciones, y les exhorta a que desalojen el suelo que le ha sido robado. Exige al Estado de California veinticinco millones de dólares por haberse apropiado de los caminos, canales, puentes, presas y molinos construidos por él. Y de la Unión, otros veinticinco millones de dólares como indemnización por su destrozada hacienda, además de su parte del oro extraído. Ha hecho que su hijo mayor, Emil, estudie leyes en Washington para que se encargue del proceso, y las enormes ganancias producidas por sus nuevas granjas las emplea en pagar los grandes costes de ese proceso, que durante cuatro años le lleva a pulsar todas las instancias.
Al fin, el 15 de marzo de 1855 se falla la sentencia. El incorruptible juez Thompson, el primer magistrado de California, reconoce los derechos de Johann August Suter sobre el suelo como totalmente legítimos e inapelables.