Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad Ya han colocado trescientas treinta y cinco millas, más de diez veces la distancia entre Dover y Calais. Ya han resistido cinco dÃas, cinco noches de incertidumbre. A la sexta, el 11 de agosto, Cyrus W. Field, tras muchas horas de trabajo y excitación, se acuesta en busca de un merecido descanso, cuando de pronto —¿qué ha ocurrido?— el matraqueo se para. Y como un durmiente que en un tren en marcha se despierta de golpe cuando la locomotora se para de improviso, como un molinero que se sobresalta cuando de repente el molino se detiene, en un abrir y cerrar de ojos todos los que van en el barco se despiertan y se precipitan a cubierta. Un primer vistazo a la máquina demuestra que el carrete está vacÃo. El cable de pronto se ha escurrido del cabestrante. Recuperar a tiempo el extremo que se ha escapado resulta imposible. Y aún más encontrar el extremo perdido en las profundidades, para sacarlo de nuevo. Lo tremendo ha ocurrido. Un pequeño fallo técnico ha destruido el trabajo de años. Como vencidos, quienes partieran tan resueltos regresan a Inglaterra, donde, por el repentino mutismo de todas las señales, ya están preparados para la mala noticia.