Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad Mientras las legiones, bajo el mando de jefes ambiciosos, marchan hacia Partia y Persia, hacia Germania y Britania, hacia Hispania y Macedonia, para servir al delirio efímero de un imperio, una voz solitaria eleva aquí su protesta contra ese peligroso triunfo, pues ha visto cómo a partir de la cruenta simiente de las guerras de conquista crece la cosecha aún más sangrienta de las guerras civiles. Con gravedad, este impotente defensor de la humanidad suplica a su hijo que honre la adiumenta hominum, la colaboración entre los hombres, como el ideal más elevado, el más trascendente. Al fin, el que durante demasiado tiempo ha sido maestro de retórica, abogado y político, alguien que por dinero y por la fama defiende con idéntico brío cualquier causa, sea buena o mala, el mismo que aspirara a cualquier puesto, el que pretendiera la riqueza, el honor público y el aplauso del pueblo, llega a esa clara intuición en el otoño de su vida. Justo antes del final, Marco Tulio Cicerón, hasta ahora sólo un humanista, se convierte en el primer defensor de la humanidad.