Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad El secretario gira deprisa la llave. Tolstói, para disimular su agitación, se dirige al escritorio y se queda dando la espalda a su mujer, que entra.
TOLSTÓI (suspirando): Las mentiras de esta casa me están envenenando. Ah, si uno pudiera de una vez ser sincero. Al menos, ¡frente a la muerte!
LA CONDESA (entra con precipitación): ¿Por qué no venÃs? ¿Siempre necesitas tanto tiempo?
TOLSTÓI (volviéndose hacia ella. Su rostro ya está del todo tranquilo. Y habla despacio, con una entonación que sólo los otros comprenden): SÃ, tienes razón. Necesito siempre mucho tiempo para todo. Pero sólo importa una cosa: que a los hombres les quede tiempo para hacer lo correcto.
En la misma habitación. A altas horas de la noche siguiente.
EL SECRETARIO: Hoy deberÃa usted acostarse pronto, Lev Nikoláievich. Debe de estar cansado por el largo paseo a caballo y las emociones.