Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad SASCHA: Un momento, padre… No es que quiera contradecirte, pero me temo que tendremos dificultades si mamá nos ve aquà a los cuatro. Enseguida sospechará y en el último momento tal vez incluso quebrante tu voluntad.
TOLSTÓI (meditando): ¡Tienes razón! No, en esta casa no puedo realizar nada legÃtimo, nada justo. Aquà todo se convierte en una mentira. (Al secretario:) Dispóngalo de modo que mañana a las once de la mañana me encuentren en el bosque de Grumont, donde el gran árbol, a la izquierda, detrás del campo de centeno. Yo haré como que voy a dar mi paseo de costumbre. Prepárelo todo. Y allÃ, eso espero, Dios me dará la entereza necesaria para librarme al fin de la última atadura.
La campana del mediodÃa vuelve a sonar por segunda vez. Más fuerte.
EL SECRETARIO: Pero ahora no deje que la condesa se dé cuenta. Si no, estará todo perdido.
TOLSTÓI (respirando con esfuerzo): Es horrible. Tener que disimular siempre. Tener que ocultarse siempre. Quiere uno ser sincero ante el mundo, ser sincero ante Dios, ser sincero ante uno mismo y no puede serlo ante su mujer y sus hijos. No, asà no se puede vivir. ¡Asà no se puede vivir!
SASCHA (asustada): ¡Mamá!