Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad Semanas enteras esperaron sus compañeros en la cabaña. Al principio, llenos de confianza. Después, ligeramente preocupados. Por fin, con creciente desasosiego. En dos ocasiones enviaron expediciones en su ayuda, pero el tiempo, con su látigo, les obligó a darse la vuelta. Durante el largo invierno aquellos hombres sin jefe permanecieron sin nada que hacer en la cabaña, mientras, negra, la sombra de la catástrofe se cernía sobre sus corazones. En esos meses, el destino y la hazaña del capitán Robert Scott quedaron encerrados en la nieve y en el silencio. El hielo los mantuvo sellados en un ataúd de cristal. Sólo el 29 de octubre, en la primavera polar, partió una expedición para encontrar al menos los cadáveres de los héroes y sus mensajes. El 12 de noviembre hallaron los cuerpos congelados en sus sacos de dormir. Y a Scott, que, en el momento de morir, había abrazado a su compañero Wilson. Encontraron las cartas, los documentos, y cavaron una tumba para tan trágicos héroes. Una negra y sencilla cruz sobre un montículo de nieve se alza ahora solitaria en ese mundo de blancura, bajo el que se oculta para siempre un testimonio del heroico esfuerzo de la humanidad.