Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad Aquí ambas visiones chocan fuertemente. Wilson no muestra demasiado interés en una paz temporal. La determinación de las fronteras, el pago de las indemnizaciones de guerra, las reparaciones, a su modo de ver, tienen que ser analizadas por los expertos y comisiones sobre la base de los principios establecidos en los catorce puntos. Se trata de un trabajo menor, complementario, de un trabajo para especialistas. En cambio, la misión de los estadistas de primer orden de todas las naciones es y debe ser establecer lo nuevo, lo que ha de venir, la unidad de naciones, la paz eterna. Para cada grupo lo prioritario es su modo de pensar. Los aliados europeos reclaman, con razón, que a un mundo agotado y descompuesto tras cuatro años de guerra no se le debería hacer esperar durante meses para alcanzar la paz. Si no, el caos estallaría en Europa. Primero hay que poner en orden los asuntos prácticos, las fronteras, las indemnizaciones, enviar a los hombres, aún armados, de vuelta a sus hogares, con sus mujeres e hijos, estabilizar las monedas, reactivar el comercio y el tráfico, y sólo entonces, sobre un terreno consolidado, dejar que resplandezca la Fata Morgana de los proyectos de Wilson. Y al igual que él en el fondo de su alma no está interesado en la paz del momento, Clémenceau, Lloyd George o Sonnino, como expertos tácticos y prácticos, se muestran harto indiferentes a su demanda. Por cálculo político y en parte también por verdadera simpatía han rendido un aplauso a sus reclamaciones e ideas humanitarias, porque consciente o inconscientemente perciben la fuerza irresistible e irrefutable que un principio no egoísta ha de tener sobre sus pueblos. Por ello están dispuestos a discutir su proyecto, introduciendo ciertas reducciones y restricciones. Pero primero, la paz con Alemania para poner fin a la guerra. Después, el Covenant.