Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad Respetuoso, saluda, en cuanto toma puerto, a los lares de la casa, los espíritus protectores. El hombre de sesenta y cuatro años está agotado. El viaje por mar le ha dejado exhausto, de modo que se echa en el cubiculum, en el dormitorio o mejor dicho en la cámara funeraria, y cierra los ojos, para por anticipado disfrutar durante el ligero sueño del placer del eterno descanso. Pero apenas se ha acostado, cuando atropelladamente entra un esclavo de confianza. En las proximidades hay unos hombres armados, que resultan sospechosos. Un empleado de su casa, al que durante toda su vida ha dado pruebas de amistad, ha revelado su llegada a los asesinos para cobrar la recompensa. Tiene que huir, huir de inmediato. Una litera está preparada. Y ellos mismos, los esclavos de la casa, quieren armarse y defenderle durante el corto trayecto hasta el barco, donde estará a salvo. El anciano, extenuado, se niega. «¿Para qué?», dice. «Estoy cansado de huir y cansado de vivir. Dejadme morir en esta tierra, a la que yo he salvado.» Por fin el viejo sirviente de confianza le convence. Dando un rodeo a través de un pequeño bosquecillo, los esclavos armados llevan la litera hasta el barco salvador.