Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad La noticia de que, sustituyendo a Murat, más prudente, Mehmet, ese joven apasionado y ávido de gloria, se ha convertido en sultán de los turcos, llena a Bizancio de pánico, pues gracias a cientos de espÃas se sabe que ese ambicioso ha jurado hacer suya la que en otro tiempo fuera la capital del mundo y que, a pesar de su juventud, emplea tanto sus dÃas como sus noches en trazar planes estratégicos para llevar a cabo el proyecto de su vida. Al mismo tiempo, todos los informes hablan de las extraordinarias dotes militares y diplomáticas del nuevo padishá. Mehmet es a un tiempo piadoso y cruel, apasionado y malicioso, un hombre culto que ama las artes, que lee a César y las biografÃas de los romanos en latÃn, y que, sin embargo, es un bárbaro que derrama sangre como si fuera agua. Ese hombre de ojos delicados, melancólicos, con una afilada y arisca nariz de papagayo, se muestra a un tiempo como un trabajador infatigable, un soldado temerario y un diplomático sin escrúpulos. Y todas esas peligrosas fuerzas se concentran en una misma idea: sobrepasar ampliamente las hazañas de su abuelo Bayaceto y de su padre Murat, que por primera vez enseñaron a Europa la supremacÃa militar de la nueva nación turca. Pero su primer golpe, eso se sabe, se presiente, será contra Bizancio, la última y magnÃfica piedra preciosa de la corona imperial de Constantino y Justiniano.