Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad Hasta ahora, los turcos no poseían más que la orilla asiática del Bósforo, con lo que a través del estrecho los barcos podían llegar sin obstáculos desde Bizancio hasta el mar Negro, su depósito de grano. Ahora Mehmet estrangula ese paso, cuando, sin preocuparse siquiera de dar una excusa, manda construir una fortaleza en Rumili Hissar, en la orilla europea, precisamente en la parte más angosta, por donde en otro tiempo, en los días de la dominación persa, el intrépido Jerjes atravesó el estrecho. De la noche a la mañana, miles, cientos de miles de trabajadores se asientan en la orilla europea que, conforme a los tratados, no se puede fortificar —pero, ¿qué valor tienen los acuerdos firmados para los poderosos?— y para procurarse el sustento saquean los campos de los alrededores, derribando no sólo las casas, sino también la antigua y conocida iglesia de San Miguel, para hacerse con piedras para su fortaleza. El sultán en persona, sin descansar ni por el día ni por la noche, dirige la construcción. E impotente, Bizancio ha de presenciar cómo contra las leyes y los tratados le cierran el libre paso hacia el mar Negro. Los primeros barcos que tratan de cruzar el mar hasta ahora libre, son tiroteados en plena paz. Tras esta primera y afortunada demostración de poder, cualquier otra regulación pronto resulta inútil. En agosto de 1452, Mehmet reúne a todos sus agaes y bajaes y abiertamente expone su intención de atacar Bizancio y apoderarse de ella. Y al anuncio pronto le sigue la brutal acción. Por todo el imperio turco se envían heraldos que recluten a todos aquellos que sean capaces de llevar armas. Y el 5 de abril de 1453, como una marea viva que irrumpe de repente, un inmenso ejército otomano inunda la llanura de Bizancio hasta llegar casi al pie de sus murallas.