Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad A la cabeza de esas tropas, suntuosamente vestido, cabalga el sultán para montar su tienda frente a la puerta de Likas. Pero antes de que el viento ahueque los estandartes frente a su cuartel general, ordena que extiendan su alfombra de rezos. Descalzo, pone el pie sobre ella y se inclina tres veces con el rostro vuelto hacia La Meca, llegando con la frente hasta el suelo. Tras él los cientos y cientos de miles de hombres que forman su ejército repiten en la misma dirección y con el mismo ritmo la misma oración, para que Alá les conceda el vigor y la victoria. Sólo entonces el sultán se levanta. Del hombre humilde ha surgido de nuevo el arrogante. Del siervo de Dios, el jefe, el soldado. Y por todo el campamento corren ahora los tellals, sus pregoneros oficiales, para, a golpe de tambor y toque de clarín, seguir anunciando: «El asedio de la ciudad ha comenzado.»