Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad Entonces ocurre algo espantoso. El viento repentinamente se para. Como retenidos por un imán, los cuatro barcos de vela se quedan totalmente quietos en medio del mar, a tan sólo un par de tiros de piedra del puerto que serÃa su salvación. Con un salvaje griterÃo de júbilo toda la jaurÃa de barcos de remo enemigos se lanza sobre las cuatro galeras paralizadas que, como cuatro torres, están clavadas en el agua sin moverse. Cual mastines que se encarnizaran sobre un venado, los pequeños barcos se cuelgan con sus ganchos de abordaje de los costados de los otros, dando con sus hachas agudos golpes en la madera para hacer que se hundan, trepando con equipos constantemente renovados por las cadenas del ancla, arrojando antorchas y tizones contra las velas para prenderles fuego. El capitán de la armada turca, decidido, hace avanzar su propio barco contra el de transporte de cereal, para abordarlo. Y ya ambos barcos están trabados entre sà como anillos. Los marineros genoveses, protegidos por lo elevado de la borda y por sus cotas de malla, al principio aún pueden rechazar a los que trepan hacia arriba, ahuyentar a los agresores con garfios, piedras y fuego griego, pero pronto hay que poner fin al cerco. Son demasiados contra muy pocos. Los barcos genoveses están perdidos.