Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad Por ello, para todos estos fracasados que se encuentran en La Española resulta esperanzador que un hombre de buena reputación en la isla, experto en leyes, el bachiller Martín Fernández de Enciso, prepare en 1510 un barco con una nueva tripulación para prestar ayuda a su colonia en Tierra Firme. En 1509 dos famosos aventureros, Alonso de Ojeda y Diego de Nicuesa, recibieron del rey Fernando el privilegio de fundar una colonia en las proximidades del estrecho de Panamá y de la costa de Venezuela, que con cierta precipitación llamaron Castilla del Oro. Extasiado con el sonoro nombre y trastornado por los embustes, el leguleyo, sin saber nada del mundo, empeñó toda su fortuna en esa empresa. Pero de la colonia de San Sebastián en el golfo de Urabá no llega oro, sino únicamente un agudo grito de socorro. La mitad de la tripulación ha sido aniquilada en las luchas con los indígenas y la otra mitad se muere de hambre. Para recuperar el dinero invertido, Enciso arriesga el resto de su fortuna y prepara una expedición de socorro. En cuanto se enteran de que Enciso necesita soldados, todos esos bandidos, todos los gandules de La Española aprovechan la ocasión para largarse de allí. ¡Tienen que irse, escapar de los acreedores, de la vigilancia del estricto gobernador! Pero también los acreedores están sobre aviso. Se dan cuenta de que sus mayores deudores pretenden evadirse para siempre, así que asedian al gobernador para que no deje partir a nadie sin un permiso especial. El gobernador consiente a sus deseos. Y se establece un estrecho control. El barco de Enciso tiene que permanecer fuera del puerto. Las barcas del gobierno patrullan e impiden que ningún intruso se introduzca a bordo de contrabando. Y con desmedido encono, los desesperados, que temen menos a la muerte que al verdadero trabajo o la cárcel por deudas, ven cómo el barco de Enciso pone rumbo a la aventura con las velas desplegadas y sin ellos.