Novela de ajedrez
Novela de ajedrez —No, no, señores mÃos —tartamudeó, visiblemente cohibido—. Ni pensarlo… no cuenten conmigo… Hace veinte años, no, veinticinco, que no habÃa vuelto a sentarme frente a un tablero de ajedrez… Y sólo ahora me doy cuenta de lo impertinente de mi comportamiento al inmiscuirme en su juego sin haber pedido antes permiso a ninguno de ustedes. Les ruego que me disculpen por mi indiscreción… No tengo la intención de continuar molestándoles…
Y antes de que hubiéramos podido recuperarnos de nuestra sorpresa, ya habÃa abandonado la sala.
—¡Pero esto es absolutamente increÃble! —exclamó el temperamental McConnor pegando un puñetazo en la mesa—. Es del todo imposible que este hombre no haya jugado al ajedrez durante veinticinco años. ¡Pero si ha sido capaz de prever con cinco o seis jugadas de antelación cada movimiento, cada réplica de su adversario…! Una cosa asà no se la saca nadie de la manga, ¿no es cierto?
Con esta última pregunta McConnor se habÃa dirigido, sin darse cuenta, a Czentovic. Pero el campeón del mundo mantuvo su imperturbable frialdad.
—No puedo juzgar al respecto. En cualquier caso, este señor ha jugado de una manera bastante rara e interesante; por eso le he dado intencionadamente una oportunidad.