Novela de ajedrez
Novela de ajedrez El muchacho le miró con timidez, asintió con la cabeza y se sentó en el lugar del cura. Al cabo de catorce jugadas ya había derrotado al brigada, quien tuvo que admitir además que su derrota no se debía en absoluto a ningún movimiento erróneo que hubiera podido cometer por distracción. La segunda partida no acabó de otro modo.