El Combate de la tapera
El Combate de la tapera —¡Te ha de alumbrar muerto, zafao! —contestaba ella riendo al uno; y al otro: —¡largá lo ajeno, indino! —y al de más allá. —a ver si aflojás el chisme, mamón!
Y repartÃa cachetes.
—¡Poca vara alta quiero yo! —gritó el sargento con acento estentóreo—. Estamos para clavar el pico, y andan a los requiebros, golosos. Apártate Ciriaca, que aurita no más chiflan las redondas!
En ese momento acrecentóse el rumor sordo, y sonó una descarga entre vocerÃos salvajes.
El pelotón contestó con brÃo.
La tapera quedó envuelta en una densa humareda sembrada de tacos ardiendo; atmósfera que se disipó bien pronto, para volverse a formar entre nuevos fogonazos y broncos clamoreos.