Diario de un testigo de la Guerra de Africa
Diario de un testigo de la Guerra de Africa ¿Eran nuevos ejércitos? ¿Era la población de Tetuán que salÃa de la plaza para defenderla?
—¡Mirad el Atlas! —exclamaron en esto algunos circunstantes.
El Atlas se habÃa nevado espantosamente durante la noche. ¡No era para menos el frÃo que habÃamos pasado bajo las tiendas! Y ¡qué severo y hermoso estaba el hercúleo gigante con aquella vestidura de ancianidad!

Anibal Rinaldy, intérprete del cuartel general del general O'Donnell.
Por último, a las siete y media, un largo murmullo de alborozo cundió por todas las filas…
—¡Un barco!… ¡Se ve un barco! —gritamos todos, según que lo Ãbamos descubriendo.
Era una lancha cañonera… Después apareció otra, y luego otra, y, en fin, hasta seis o siete…
—¡Ya está ahà RÃos! —fue la exclamación general.
Y todo el mundo se hacÃa ojos para no perder ni un solo detalle del desembarco.
Entretanto los buques de alto bordo iban también apareciendo lentamente y poblando el solitario fondeadero.