Diario de un testigo de la Guerra de Africa
Diario de un testigo de la Guerra de Africa Un lancero se presenta entonces al valeroso brigadier D. Francisco Romero Palomeque, que ha capitaneado esta brillantísima carga, y le entrega un estandarte que ha cogido a la caballería mora, dando muerte al que lo llevaba… ¡Bien por nuestra caballería! ¡Era la segunda vez que luchaba cuerpo a cuerpo con la árabe; y ayer, como el día de Castillejos, recogía en prenda de victoria una bandera mahometana![8]
Al mismo tiempo daban parte de que un joven, casi un niño, de bella y suave fisonomía, vestido con el uniforme de alférez de Húsares de la princesa, se había incorporado a los lanceros y tomado parte en la carga, distinguiéndose por su arrojo y bravura. Era el conde d'Eu, nieto del último rey de los franceses, Luis Felipe I de Orleans.
Dejamos a nuestra caballería muy cerca de los campamentos moros, y allí se reunieron también a los pocos instantes el TERCER CUERPO y la artillería con el general en jefe y su cuartel general…