Diario de un testigo de la Guerra de Africa
Diario de un testigo de la Guerra de Africa Sus detractores, comparándola con los pueblos europeos, echan de menos en ella una porción de cosas que real y verdaderamente no tiene. «Tetuán (dicen) es peor que la última ciudad de España. Sus calles son sucias, irregulares, tortuosas y estrechas; están completamente desempedradas, y no tienen aceras, alcantarillas, nombre ni numeración. El aspecto de sus casas, totalmente desprovistas de balcones, es pobrísimo y miserable. Apenas se ve entre ellas un edificio que merezca llamarse tal. Aquí no hay monumentos, ni paseos públicos, ni teatros, ni fondas, ni cafés, ni casinos, ni mercados. La policía urbana no se ha imaginado siquiera. De noche no hay alumbrado ni serenos. ¡Esto es horrible! ¡Esto es detestable! ¡Aquí no se puede vivir! ¡Un pueblo de la Mancha ofrece más comodidades y recursos!…».