Diario de un testigo de la Guerra de Africa
Diario de un testigo de la Guerra de Africa ¡Esto es hecho! Pasado mañana saldremos para Tánger. Muley-el-Abbas no suscribe a la cesión de Tetuán, ni tan siquiera en garantÃa de la indemnización de guerra.
Sus embajadores nos estrechan la mano con profundo dolor, y parten a ponerse al frente de sus tropas para procurar exterminarnos.
—¡Adelante, y excusemos negociaciones inútiles! —dicen en nuestro ejército hasta los recluta—. ¡Adelante por España! ¡Pronto! ¡Pronto! ¡A matar! ¡A morir…, pues que la patria nos lo exige!
¡Oh! ¡Qué reacción tan heroica! ¡Qué espectáculo tan conmovedor! Todos arden ya en deseos de nuevas luchas… «¡A Tánger!», repiten cuarenta mil voces.