El Amigo de la muerte
El Amigo de la muerte —Pues ¿cuándo? —replicó al cabo de un momento.
—No puedo decÃrtelo.
—¡Oh! Habla… ¡Si supieras lo que me ha prometido Felipe V!
—Me lo figuro.
—Pues bien: necesito saber cuándo muere Luis I.
—Lo sabrás a su debido tiempo. Entra… El capitán ha penetrado ya en la regia estancia. Trae instrucciones del Rey padre… En este momento te anuncian como el primer médico del mundo… La gente se agolpa a la escalera para verte llegar… ¡Vas a encontrarte con Elena y con la condesa de Rionuevo!…
—¡Oh, dicha! —exclamó Gil Gil.
—Las seis y cuarto… —continuó la Muerte, tomándose el pulso, que era su único e infalible reloj—. Te esperan… Hasta luego.
—Pero dime…
—Es verdad… ¡Se me olvidaba! Escucha: si cuando veas al rey Luis estoy en la cámara su enfermedad no tiene cura.
—¿Y estarás? ¿No dices que vas a otro lado?
—No sé todavÃa si estaré… Yo soy ubicua, y si recibo órdenes superiores, allà me verás, como donde quiera que me halle…
—¿Qué hacÃas ahora aquÃ?
—Vengo de matar un caballo.