El niño de la bola

El niño de la bola

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Esas campanas que repican —díjole, pues, con afectada naturalidad— son las de Santa María de la Cabeza, y anuncian que mañana, primer domingo de abril, habrá, como todos los años en tal día, una gran función en aquella parroquia. ¡Qué alborozo respirará ahora mismo todo el barrio! Alguna persona conozco yo que dirigía en su niñez esos jubilosos repiques. ¡Cómo pasa el tiempo, sin que las cosas dejen de ser las mismas! ¡Verás qué hermosa procesión sale de allí mañana a la tarde! ¡La procesión del Niño de la Bola! Y si te detienes en la ciudad, pasado mañana podrás ir a la rifa, a las Cuevas, donde siempre ocurren buenos lances. ¡Allí se puja todo: el baile, los abrazos, la felicidad, la vida del alma; el destino de las criaturas! Pero ya se ha puesto el sol, y la cuesta es menos pendiente. Vamos aprisa, a fin de pasar el vado del río antes de que oscurezca, pues sentiría que se mojasen esas cargas.

Y como, en efecto, la bajada fuese ya más fácil, Manuel metió espuelas al caballo, y pronto se encontró solo en la llanura, o sea en unas dilatadas alamedas que allí pregonan la proximidad del citado río. La ciudad distaba todavía bastante; pero aquello era ya, en cierto modo, estar bajo sus muros.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker