El niño de la bola

El niño de la bola

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Por supuesto que Antonio Arregui irá de todos modos esta tarde a la rifa a recoger el guante de su rival! Así lo juró ayer, cuando se enteró de que el hijo de don Rodrigo tuvo anteanoche el atrevimiento de ir a llamar a la puerta de su casa, estando él en la Sierra. ¡Lo sé de muy buena tinta! Por consiguiente, si el Niño de la Bola, el de las amenazas de hace ocho años, se marcha del pueblo sin acudir a la palestra, tanto peor para su honra y su fama. Verdad es que puede que todavía ignore nuestro pobre paisano —y se le haría un gran favor en contárselo— que Antonio Arregui fue ayer tarde a buscarle, en son de desafío, a la capilla de Santa Luparia. En fin, ¡honor es de este pueblo que el asunto no se haga tablas de la manera indecorosa que se propone Muley! ¿Qué dirían los riojanos si el héroe de la ciudad huyese de uno de ellos? ¡Dirían que los andaluces no tenemos sangre en las venas! Y todo, ¿por qué? Porque los curas han sorbido los sesos a una especie de salvaje medio loco y cargado de millones, con la intención de sacarle el dinero. ¡Digo a ustedes que me abochorno de tan groseras supercherías!

—¡Y yo me abochorno de que usted vista el uniforme de persona humana! —exclamó el capitán, que había llegado momentos antes—. ¡Usted es un bicho!

Vitriolo se echó a reír.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker