El niño de la bola

El niño de la bola

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Lástima de dinero que sale de la ciudad! —decían al mismo tiempo los de otro corrillo, aludiendo a las tres voluminosas cargas—. ¡Cuidado que ahí caben onzas!

En el ínterin, Vitriolo, olvidado de su percance, como se olvida el general de sus heridas hasta que concluye la batalla, acercábase desesperado y medio convulso al triunfante arriero, y le preguntaba con indecible angustia:

—¿A qué hora se marcha su amo de usted? ¿Tardará todavía algo? ¿Habrá tiempo de hablarle cuatro palabras?

—¡Qué ha de haber, hombre! —respondió el malagueño con descompasados gritos—. ¡Lo que hay en este pueblo es un cura que vale más que Dios!

Y quitándose el calañés, y tremolándolo por alto, exclamó en medio de la plaza, con un fervor y un gracejo indescriptibles:

—¡Caballeros! ¡Viva don Trinidad Muley!

—¡Viva! —respondieron calurosamente más de mil voces.

Y tampoco faltó quien convidara en el acto a aguardiente y buñuelos al señor Frasquito Cataduras, en pago de la «justicia que acababa de hacer a uno de los hijos ilustres de tan calumniada ciudad».


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker