El niño de la bola

El niño de la bola

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—No es esto decir que la chaqueta te siente mal. Tú estás bien de todas maneras, pues eres un muchacho muy guapo, con dos ojos como dos soles, y además, el señor cura (Dios se lo pague) te tiene muy aseado y decente. Pero yo quisiera hacer algo más por ti, comprarte muchas cosas, costearte una carrera en la capital. En fin, aunque yo he hablado ya con don Trinidad, y él cree que estos negocios debemos arreglarlos tú y yo, díselo de mi parte, para que te convenzas de que no te engaño; y si te decides a ser mi amigo, verás cómo todos lo pasamos mejor. ¿No me respondes, Manuel? ¿En qué piensas?

El niño tampoco contestó a este discurso, y siguió escribiendo con el pie en el suelo, donde ya podía leerse el nombre de su padre: RODRIGO.

—¿Qué escribes ahí? —preguntó, después de otra pausa, la esposa de don Elías—. Yo no sé leer; pero me he enterado con mucho gusto de que al fin recobraste el habla. Respóndeme, pues. ¡Cuando tú vienes aquí todas las tardes, algo quieres! Dímelo con franqueza. O, si no, toma, y es mejor. Tú gastarás esto en lo que necesites…



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker