La Alpujarra
La Alpujarra Y cuando vayáis por aquí en vuestras figuraciones, paraos un rato a considerar el diabólico baile de trajes que armarían dentro de mi cerebro, iluminado a giorno por la fiebre, todos mis recuerdos y emociones de aquel día, todos los personajes históricos con que habla andado a vueltas, todas las quimeras forjadas por mi atrabilis, todos los seres ideales de que había poblado arbitrariamente los más solitarios sitios, y todas las gentes que había matado, resucitado o hecho nacer a mi paso por los pueblos…
Baile de trajes… ¡sí!… Esta pudiera ser la fórmula sensible más aproximada a lo que vi rodar por mi imaginación durante aquellas horas… ¿qué digo?, ¡durante aquellas eternidades que permanecí en vela y a oscuras en la sala principal de la Posada del Francés!