La Alpujarra
La Alpujarra Básteos, pues, saber (y supla esta árida enumeración por el trasunto pictórico que no me atrevo ni a ensayar) que, entre las cosas creadas que se habían dado cita en mi cabeza para pasar aquella noche de jolgorio, estaban los Pepes y las Pepas del Padul, —los Josés y las Josefas de Dúrcal, los Don Josés y Doñas Josefas de Órgiva, ABEN-HUMEYA, LORD BYRON, FELIPE II, los Inquisidores, NAPOLEÓN, el MARQUÉS DE MONDÉJAR, MEYERBEER, el ALCALDE DE OTÍVAR, los canarios que gorjeaban en Béznar, los chicos que aquella noche habían cantado la Salve, las voluptuosas laderas de Sierra Nevada, las coquetas olas de la mar, los arroyuelos que hacían de las suyas en las cañadas anónimas, las flores que se adherían al pronunciamiento de marzo, los cristianos que quemaron una mezquita llena de moriscos, los moriscos que quemaron una iglesia llena de cristianos, los puercos de Trevélez a quienes acababa de tocar la quinta, los historiadores árabes que más habían escrito contra el jamón y sobre la Alpujarra, las naranjas, cautivas, haciéndose las suecas, y requebradas por dinamarqueses y rusos, los REYES CATÓLICOS penetrando por primera vez en la Alhambra, el Picacho de Veleta deseando la muerte del Mulhacén, BOABDIL rebelado contra su padre, el mayoral conducido en triunfo por el Postillón y las mulas, el río Grande destronando al río Chico, ROSSINI componiendo la sinfonía de El Valle de Lecrin, MÁRMOL, HURTADO DE MENDOZA Y PÉREZ DE HITA tirándose sus historias a la cabeza, el caballo que se creía el verdadero novio de la novia del jinete, los elementos y las estaciones subordinados a Lanjarón, Chite imponiéndole silencio a Talará, la soledad haciéndole hablar al silencio, AIXA perdiéndose en el desierto, ZORAYA convertida en DOÑA ISABEL DE SOLÍS, Granada, enflaqueciendo debajo de su blanco alquicel, Sierra Nevada, armada siempre de punta en blanco, MORAIMA amortajada por BOABDIL, el cadáver de BOABDIL arrebatado por las ondas, MULEY HACEM enterrado en la nieve, ABEN-ABOO colgado cabeza abajo, el enfermo de la litera, CARLOS V, el sol de Aries, la venta, D. Quijote, Albacete, los silfos, las pulgas, los seises, la taza de Teresa, y otra infinidad innumerable de figuras, de entidades, de conceptos, de abstracciones, de fantasmas y de locuras—.