La Alpujarra
La Alpujarra ¡Cádiar!… ¡El teatro del drama de MartÃnez de la Rosa! ¡El lugar aristocrático, donde fue coronado oficialmente ABEN-HUMEYA!… ¡Cuánto deseábamos visitarlo! ¡Y cómo hubiéramos querido estar dotados del don de ubicuidad, para echar rÃo arriba, al propio tiempo que de sus orillas nos apartáramos, e ir a hacer noche simultáneamente a aquel histórico pueblo, y a Albuñol, y a otras muchas partes!…
Pero ya que esto no fuera posible, ocurriósenos leer y comentar en aquel sitio los apuntes que llevábamos en cartera, relativos a la gran solemnidad histórica que recuerda el nombre de Cádiar, o sea a la Coronación del REYECILLO, —que es como casi siempre apellida Pérez de Hita al que habÃa dejado de llamarse D. FERNANDO DE VALOR—.
Aquellos apuntes, extractados de muchas historias, decÃan asÃ:
(Los viajeros se apean de los caballos, y leen, al par que descansan, muellemente recostados en la verde hierba. Los lectores por antonomasia les prestan atención, o leen también, asomados por encima del hombro del que lleva la voz cantante. Los criados, de pie, apoyados en sus escopetas, hacen grandes esfuerzos por entender algo. Las cabalgaduras pacen tranquilamente). TABLEAU.