La Alpujarra
La Alpujarra Llegamos al fin… pero ya era noche completa; por lo cual solo os puedo decir que fuimos recibidos con los brazos abiertos por nuevos e inolvidables amigos, y que en aquel punto y hora tuvimos la dicha de conocer al buen caballero cuyo nombre figura el segundo en la dedicatoria de este libro, y con quien muy luego había de ligarnos un cariño del alma que durará tanto como nuestra vida. ¡Tal y tan grande hubimos de encontrar bien pronto, en gravísimos sucesos ajenos al argumento de la presente obra, aquel corazón de león, que me honro y honraré siempre de haber estrechado contra el mío!
Con que buenas noches, lectores. Vamos a acostarnos; que tiempo tendremos mañana de estudiar la villa de Albuñol.
Albuñol pintoresco, histórico, geográfico, estadístico, agrícola, poético y otras muchas cosas
Habíamos dejado abiertas las maderas de los balcones para despertarnos en cuanto fuera de día. Y, en efecto; no había salido el sol, cuando los pájaros vinieron a llamar con sus alas a los cristales de nuestros dormitorios, o más bien a almorzar en las macetas que aquellos balcones adornaban, y cuyas verdes hojas y pintadas flores, coronadas de luz y de rocío por la risueña aurora, fue lo primero que vimos al abrir de nuevo los ojos a este mundo. ¡Qué despertar tan apacible y tan sabroso, y de tan buen agüero para el resto del día!
