La Alpujarra
La Alpujarra ABEN-HUMEYA (los cuatro historiadores convenían en ello) había ido sabiendo la mayor parte de estas atrocidades algunos días después de ocurridas, y tratado de refrenar a los Monfíes (como después vimos en Ugíjar y otros puntos); pero, convencido luego de que no podía sujetarlos, y con ánimo de defenderse de ellos al mismo tiempo que las tropas cristianas, acababa de enviar a África a su hermano ABDALÁ con un presente de cautivos, pidiendo socorro de hombres y armas al Gobierno de Argel y al Emperador de Marruecos. «De este modo (observó Pérez de Hita) libraba de paso a aquellos cautivos de la muerte tan segura como inmediata que les amenazaba en poder de los Monfís».
Respecto del campo cristiano, adquirimos también curiosas noticias en nuestra plática con los historiadores.
Ya vimos en la primera parte de este relato cómo el insigne MARQUÉS DE MONDÉJAR, Capitán General de Granada, salió contra los rebeldes con dos mil infantes y cuatrocientos caballos; cómo pasó el cortado Puente de Tablate bajo el fuego y las flechas del enemigo, y cómo socorrió en seguida la renombrada Torre de Órgiva…