La Alpujarra
La Alpujarra Pero lo que no supimos entonces fue que los moriscos habían alcanzado antes una victoria sobre DIEGO DE QUESADA, que mandaba la vanguardia del ejército cristiano, obligándole a retroceder al Padul; y que el mismo MARQUÉS no se atrevió a pasar de Dúrcal hasta que le llegaron grandes refuerzos procedentes de Úbeda y Baeza. ¡Tan formidable era la insurrección!
MONDÉJAR había avanzado después con toda esta gente, sin darse descanso alguno ni reparar en la crudeza de la estación, desde Órgiva, donde lo dejamos, hasta los confines de Andarax, reduciendo a su paso la Taha de Poqueira, los lugares de Pitres y Jubiles y la entonces ciudad de Ugíjar, todo ello a costa de varias escaramuzas muy sangrientas, reñidas desde el 10 al 18 de enero, pero sin conseguir habérselas de un modo formal con el grueso del ejército rebelde. ABEN-HUMEYA, fiel a la tradición de los guerrilleros españoles, empezando por VIRIATO y concluyendo por ABDALÁ EL ZAGAL, se había propuesto desde luego, como plan de campaña, evitar los grandes encuentros y multiplicar las emboscadas y sorpresas, por medio de un continuo movimiento de partidas.